Entonces, a pesar de que la situación estaba muy jodida, pensé que aún podía hacer algo para salvar la relación. Era consciente de que había un problema, pero en mi balance de positivos y negativos aún existía inclinación a favor.
El no estar para nada conforme con lo que estaba pasando me llevó a experimentar en un tiempo record de cuatro días, todas aquellas reacciones que nos pueden suceder a las mujeres en estos casos.
1.- Negación. Pocos minutos después de la dichosa “conversación” sencillamente no podía creerlo. Me encontraba en tal estado de shock que simplemente me quité el maquillaje y me eché a dormir.
2.-Bajón: A las 7am del día siguiente empezaron a retumbar entre sueños todas las palabras que dije y las pocas que le dejé decir. Veía pasar ante mis ojos como una película las principales escenas de esa noche. Casi sin conciencia, empezó el llanto incontrolable. No lloraba así desde que tenía 20 años, y si mal no recuerdo fue por el mismo motivo. Lo que no sabía era que la variable se mantendría fuerte por lo menos dos días más.
3.-Sensación de ofensa. Dado que no entendía cómo los motivos que me habían dado eran tan inconsistentes, para mí; me sentía realmente ofendida. No me cabía cómo EL hubiera sido capaz de hacerme eso a MI (¿les suena conocida?). Sobre todo, después de conocerme tanto y habernos querido tanto. Eso también me hacía llorar.4.-Ira: Obviamente, la pena se convirtió rápidamente en cólera, y de la brava. No conforme con acumular bilis dentro de mí, decidí salpicársela. (no es lo mejor, pero a veces pasa)
5.-Reflexión y panel de opiniones: Entonces eché mano de mi mejor activo MIS AMIG@S, y sentí la tranquilidad de su opinión, la compañía de su apoyo. Sentir amor cuando crees que lo has perdido es muy importante.
6.- Calma: Algo de respiro. Ser adulto tiene sus ventajas. Se puede pensar en algún momento, y si bien la tristeza continúa te das cuenta de que la vida sigue, y sigue bien (prácticamente hablando).
7.- Ocupación de la mente. Pero pensar demasiado en eso tampoco es una solución, porque tortura. Entonces te llenas de proyectos y cosas extra. Todo lo que querías hacer.
8.- Ocupación del cuerpo. No solo hay que pensar, sino hacer. Entonces empiezas a llenar la agenda con todas aquellas cosas que pensabas hacer.
Lamentablemente, el listado anterior no está ordenado ni mucho menos. Se puede pasar a cualquiera de los numerales con criterio aleatorio. En mi caso, regresé con mi marinovio mientras atravesaba el punto cuatro. Lo increíble para mí fue cómo todo eso me pasó en cuatro días.
Hace poco vi “una novia errante” y, sinceramente, llegué a un estado de indignación tal durante su emisión que casi me voy de la sala (también por otros motivos, pero será motivo de otro post).
La protagonista se caracteriza por la inconsistencia del dolor. Luego de que el marinovio la terminara, plantara, humillara y demostrara con creces que no quería una relación, o por lo menos no con ella; ella guardaba la esperanza de que recapacitara y lo llamaba, a veces con ganas de arreglar las cosas, otras echándose la culpa, otras haciendo el esfuerzo por ser “la comprensiva”, otras pidiendo disculpas, etc; todo con su salpicadita de insultos, berrinches y demás.
Me escupió en la cara todo lo que estuve muy muy cerca de hacer y, obviamente, no me interesa en absoluto. Aunque en realidad entonces yo me quedé más con la última actitud.
El dolor hace muchas cosas en las mujeres, pero sería bueno que nos diéramos cuenta que no nos puede hacer perder la dignidad. Por mucho que amemos, merecemos que nos amen igual; y si vemos que no es así, es mejor tomar distancia.




























