lunes, junio 18, 2007

Una cuestión de ritmo

Mis gustos musicales son muy variados. Dado que me gusta demasiado bailar, no tengo ningún problema en hacerlo con cualquier tipo de música y eso pasa por valses criollos y de salón, baladas, salsa, electrónica, reggaeaton, cumbia, marinera, zamacueca, huaylash, saya, etc.

Por épocas predomina en especial algún tipo de música. Los géneros más recientes fueron el reggeaton y el latin pop, sin embargo esto cambió hace más o menos un mes. Desde entonces mi “radio de cabecera” se volvió Radiomar Plus (si, si, la que dice “categóricamente superior” y “ay qué rico”).

Me sentía de un humor espectacular al despertar con Celia Cruz, Hertor Lavoe, Willie Colón, Oscar de León, Rubén Blades, el Gran Combo y las estrellas de la Fania. Inexplicablemente me sentía recargada, con pilas y, obviamente, con ganas de bailar. Así salía a trabajar.

Las últimas dos semanas anduve de vacaciones (las primeras de mi vida, por cierto, pero ese es otro tema) y obviamente con harto tiempo para pensar. Una de las primeras noches me cogió un insomnio bravazo y vinieron en avalancha una serie de recuerdos, sentimientos y pensamientos. Todos ellos relacionados en simultáneo con mis padres, mi familia, mi niñez, el colegio, la universidad, mis chambas, la tesis, mi novio. Mucha carga emocional junta.

Pero las escenas más jodidas estaban relacionadas con los tres primeros tópicos de la lista y todas ellas tenía en transversal algún motivo salsero. Entonces decidí focalizarme en ese detallito. El enorme vacío en el estómago y esa inconmensurable sensación de nostalgia y angustia se volvieron casi constantes.

Pues si, el asunto me resulta muy polar. La salsa dura, con todas esas canciones y esos cantantes me hacen recordar escenas muy felices y me genera una nostalgia enorme.

La primera y quizá la que más tristeza-alegría me provoca es la escena de mis padres bailando juntos en algún cumpleaños familiar, cuando a mis seis o siete años creía que era la pareja perfecta. Eso es algo que hacen hasta ahora aunque yo considere, a mi humilde entender, que su relación ya fue (ni se hablan).

Luego vendrían las reuniones domingueras, cuando mi familia extensa tampoco tenía tantos problemas, no se habían enfermado los que ahora lo están, no se habían ido los que ya se fueron, cuando se les veía con tanta energía a pesar de todo (porque siempre hay problemas). Cuando mi mayor preocupación era que la parrillada del domingo terminara máximo a las 8 de la noche para que pudiera dormir lo suficiente y levantarme super pilas para ir al colegio el lunes tempranito. Eran buenos tiempos.

Lo malo es que insistía en aferrarme a ellas, cayendo en la necedad de querer que todos sean felices todo el tiempo. Como si fuera posible. Entonces me di cuenta que tal vez sería un pretexto para no buscar mi felicidad. Para no bailar mi propio baile, que es el que ahora me quiero inventar.

Buscar mi propia sensación de alegría, de tranquilidad, al entrar en una burbuja propia en la que comparta la atención a los movimientos para llevar y dejarme llevar. Lograr la coordinación que ofrece un espectáculo armónico que permite también que cada uno brille con su propia luz. Es solo cuestión de ritmo, y de práctica.

4 comentarios:

Chalo dijo...

No hay nada como la salsa. ¿verdad? ... y saca el adsense, esta malfachoso.

El Doc dijo...

Interesante forma de describir la vida a partir de la música. Yo creo que escribí algo similar al respecto, hace algún tiempo, en alguno de mis blogs.

Y sí, la salsa tiene un poder evocativo fuerte, aunque para mí no lo tiene tanto. En mi casa se escuchaba más baladas, cortesía de mi papá. Los salseros son mi mamá y mi hermano pero yo, siendo más del carácter de mi papá, le entré más a las baladas y, en todo caso, a los merengues... y de allí hasta buscar mi propia combinación. No creo que sea un ritmo puro, pero tal vez sea una forma particular de armar mi lista de música.

Mucha suerte en la búsqueda de tu melodía o de tu ritmo soñado, estimada Catártica.

TRuLy dijo...



Pues yo escucho y bailo de todo...
Exagero? Nooooooooo

En serio, me bailo hasta los comerciales jejeje...

Un besito :)

MUa!

---[ placebo ]--- dijo...

Me gustó como te expresaste en tu blog, y si a veces los padres no son lo que esperamos, a veces hay personas que prefieren vivir un mundo en una burbuja sin tener que ver la realidad, pero al salir se dan cuenta de que duele, pero más duele aún no haber salido antes, las cosas van y vienen hay que saberlas aprovechar, y preferiblemente no se dice "algún día", esa frase es para eliminarla al mi parecer, tenemos que disfrutar todo el tiempo y sin esconder ni guardar algo que tal vez ese algún día no llegará... Vive tu vida al máximo y sé feliz!! :D