sábado, octubre 13, 2007

Guardad celosamente el secreto


Las últimas dos semanas han girado mucho en relación a quién soy. Lo cual comprendo, porque comparto el morbo (y no tengo miedo de decirlo) de todos los que tenemos un blog y/o leemos los de otros.

Desde el principio tomé el anonimato como opción, porque considero que lo importante aquí no es quién soy, sino qué digo. Eso es lo que define mi identidad en el mundo blogger.

Tal vez algunos podrían pensar que es porque no tengo el valor o la honestidad de decirle a la gente lo que le quiero decir. A lo cual solo puedo contestar con dos argumentos: hay cosas que no son necesario decir (porque no aportan nada a ninguna relación y pueden ser leídas a través de otras señales) y que cuando uno quiere decir algo no sólo es importante el fondo, sino la forma.

No creo ser hipócrita (tal vez aquí también entra esa cuestión de los matices). Por ello, es muy probable que la mayoría de cosas que he escrito hayan sido comunicadas a sus destinatarios / implicados reales, aunque con otros términos. Estoy convencida de que cuando uno tiene algo que decir, suele pensar a quién se lo dice para saber cómo. Tal vez es una herencia profesional. Aunque a algunos les podría sonar paradójico: Soy comunicadora, de las publicitarias. Tal vez eso ayude un poco a entender algunas cosas.

Prueba de que no es temor o cobardía, es que hay amigos de mi círculo real (no virtual) que conocen sobre la existencia de este blog y asumieron la responsabilidad de su conocimiento con dos condiciones básicas:
1.- La indispensable confidencialidad del asunto, que se convierte en ítem de conocimiento exclusivo; y
2.- El compromiso de expresar libremente su opinión en este espacio (o decírmela directamente); así como la búsqueda de explicaciones cuando algo no les quede claro antes de malinterpretar mis opiniones o mis sentimientos.

Agradezco a todos aquellos quienes cumplieron con este compromiso, sin embargo no puedo dejar de mencionar mi decepción última al conocer que uno de ellos faltó a la primera condición. Sé que nuestra relación en los últimos meses no fue buena. Sé que se estaba desmejorando en demasía. Pero ese último detalle terminó de matar por completo el último pedacito de estima salvada por el buen recuerdo que podía tener de esta persona, digo de esta rana. Ni modo, parece que esta vez me tocó aprender a golpes. Tarea cumplida!

Por otro lado, debo reconocer que me he acercado a muchos de ustedes, que tienen a bien invertir algunos minutos leyendo este blog-cete, y de verdad les agradezco los comentarios, las palabras de aliento, las opiniones en contra, las nuevas formas de ver las cosas que me han dado, los espacios de discusión que han generado, entre otros.

Estoy descubriendo las ventajas de la amistad virtual, a la que debo confesar aún le tengo ciertas reservas (por eso no suelo asistir a sus reunas, almuerzos, karaokes y demás, porque también comprometen mi identidad). Tal vez me falte procesar un poco más la idea para llegar a ello, espero comprendan. No es cuestión de hacerse la especial como diría alguno, sino una cuestión de propia personalidad, que no tiene nada que ver con mis amigos “virtuales”.

Parte de mi descubrimiento de su amistad es ver cómo sin conocerme física / realmente asumieron implícitamente los condiciones básicos frente al conocimiento de la existencia de este espacio, de la misma manera que mis mejores amigos “reales”.

Entonces, ahora no me queda más que hacerlos cómplices explícitos de este pequeño, pero significativo espacio (para mí por lo menos). ¿aceptan?

6 comentarios:

girasolesyculebras dijo...

Respeto al 100% tu deseo y sobre todo TU DERECHO de ser anónima. Nadie tiene la autoridad de cuestionarte al respecto y más bien sí como tu bien dices, quienes son realmente tus amigos, deberían ser los primeros en cumplir con ese compromiso de guardar con mucho celo tus secretos. Un abrazo fuerte para ti mi querida Catártica y seguiré leyendo con atención todo ese mundo tuyo que nos permitas conocer.

Brujita dijo...

concuerdo contigo... en el 100%
mi blog también es leido por amigos y familiares míos. Pero las cosas que cuento en él... siempre las he dicho o las digo después a los implicados.. y pues sobre mi...
nada. Yo no soy la importante. Además pienso que lo que me pasa a mi o las cosas que siento la sienten muchas personas mas. Es solo una manera de expresarme, deconversar conmigo misma y recibir puntos de vista absolutamente imparciales. A veces ambien sirve cuando uno se siente sola.
..asi k yo acepto tu propuesta.
besos brujita.

Raulín Raulón... dijo...

Sí, acepto.

Y creo que esta frase no se lo diré a nadie más en mucho tiempo.

Por otro lado, no sé si es también por el anonimato del autor, pero los blog así se han ganado no sólo mi gusto, también mi fascinación. Ejm: El del Pajero o el del Tonto de la Colina.

En fin, no te conozco pero igual, es mi compromiso.

Imberbe_Muchacho dijo...

ok! es algo en lo que tambien estoy de acuerdo! cuidate y un abrazo

Analía dijo...

que viva el anonimato!!!
así q tu también deberías permitir comentarios anónimos
:p

dando y recibiendo, darling

por otro lado, para m{i, parte del respeto es guardar para uno las cosas que le dijeron a uno.

he dicho!

Catársis dijo...

Gracias girasol, brujita y raulin, imberbe.

También le agradezco a Analía, pero le digo que el anónimato estaba referido a los bloggers; de lo contrario uno se expone jodido.

Un beso a todos