lunes, agosto 21, 2006

Esos reencuentros familiares

Sábado de diciembre, siete de la noche. Salía de la peluquería, con cepillado, manicure, pedicure, tarde de sauna, maquillaje, y todo el ritual que supone alistarse para un matrimonio.

Para variar, la sesión tomó más tiempo del necesario y llegué tarde a la ceremonia. Entonces solo quedaba terminar adecuadamente el proceso y aparecer en la fiesta.

Gracias a mi retraso, llegué sola. Así debía darle el encuentro a toda la familia que ya se encontraba celebrando el dichoso 50 aniversario de bodas. "Tanto rollo para qué" pensé. A fin de cuentas, no había nada interesante en el lugar.

De pronto, divisé entre la multitud una espalda conocida. Era mi sobrino de 22 años, enternadito, con aire de niño travieso y con una cerveza en la mano. Entonces recordé que un año atrás lo encontré también en otra reunión familiar después de casi 14 años. El gordito antipático que no me dejaba jugar en paz, ahora estaba bastante "fuertecito".

"Bueno, reconocer al César lo del César no me parece ningún pecado y, por último, opinar sobre el menú no implica ordenar el plato", pensé también.

Varias horas de baile nos permitieron conversar lo suficiente para ponernos al corriente de nuestras vidas y de las de sus padres, mis primos. Cuando tomé conciencia del tiempo que había pasado, eran casi las cinco de la mañana.

Las copas habían surtido efecto en él y empezó a decirme que aquella vez, cuando me vió el año anterior, se quedó con ganas de darme un beso. Así de lanza, sin anestecia :S Incluso afirmó que él sabía que yo también quería, que lo había visto en mi mirada. Válgame Dios!!! Qué insolencia!!!

Enfurecí completamente, pero sonreía mientras trataba de encontrar la manera de "responderle". Obviamente no me iba a comportar como una nena cucufata, ni le iba a recitar las mil y un razones por las cuales su floro era una roca completa, ni mucho menos a hacer un escándalo.

Decidí darle de su propia medicina. Beso quiere, beso tendrá. Lo besé. El movimiento preciso, en el momento preciso, con la discreción precisa. Fue completamente estratégico. Luego, ante su estupor, me fui del lugar.

A la mañana siguiente, estaba bastante avergonzada pero en el fondo satisfecha porque supuestamente le había dado una lección... hasta que sonó el teléfono. No fue una, ni dos, sino innumerables llamadas repartidas durante la semana. Ante tanta insistencia decidí contestar, sobretodo porque estaba a punto de salir de la ciudad y no se daría la oportunidad de volver a vernos a corto plazo. Esta vez si iba dispuesta a recitar las mil y un razones.

Otra vez falló la estrategia. Durante todo mi viaje tenía llamadas, mensajitos, chat, hasta amenazó con aparecerse en la simpática provincia. El tiro me salió por la culata, completamente.

A mi regreso, luego de casi un mes, apareció en mi casa con el pretexto de otra reunión familiar y, bueno, cómo me sentía excesivamente culpable empezamos a vernos algo más seguido.

Mi siguiente estrategia fue: "haré que me deteste". Wrong again! Eso alimentó su masoquista interés. Socorro!!! ¿Cómo resolvía el asunto? Osea, una cosa es opinar que el chico haya crecido bonito y otra muy distinta que saliera de la manito con él. Era impensable!

Opté por tomar distancia y parecía que había funcionado. El muchacho había entendido el mensaje. Ya sólo me lo encontraba en el chat, pero siempre salían sus comentarios "coquetos", por decir lo menos: "Cuándo nos vemos", "Qué guapa sales en la foto", "¿me extrañas?", entre otros. Yo no respondía.

Lo más sinverguenza del asunto es que sus comentarios continuaron hasta hace pocas semanas, que descubrí por esos azares del destino que el niño había embarazado a una jovencita de 19 años y que en tres meses (saquen su cuenta) se estrena como papá.

Esteeeeeeeeee.... ¿Qué hubiera pasado si me creía toda ese floro barato?
Dos opciones: o me ponían unos cuernos impresionantes o terminaba yo con mi "regalito", incesto de por medio.

Uffff... que afortunada me siento de tomar siempre en cuenta aquel, tal vez cruel pero muy cierto, refrán...

"Piensa mal y acertarás".

2 comentarios:

Javier dijo...

Interesante tu/s historia/s. Me identifico con "Esos Encuentros Familiares" en uno de esos encuentros surgió el amor por una prima que habia dejado de ver por varios años. Ella terminó casándose, teniendo un hijo y concluyendo su relación. Hoy, porque el hecho de que NO le fue bien, desea volver a lo que una vez quedó inconcluso. Thanks, but no thanks! fue mi respuesta.

Slds.

Javier Izaguirre
javieizaguire@latinmail.com
Miami, Florida

la petite amie dijo...

Wow que mas puedo decir ,tu caso se parece mucho al mio ,pero felizmente las dos salimos de esto y no creimos en los mucho floro de nuestros"primos" suerte